El juglar del Caribe que convirtió la vida en canción
En las tierras ardientes del Caribe colombiano, donde el sol cae como una bendición sobre los sabanales y el viento del Magdalena arrastra historias de tambor y nostalgia, nació una voz destinada a quedarse en la memoria musical de un país: Julio Salvador Erazo Cuevas (Barranquilla, 5 de marzo de 1929).
Aunque vio la luz en la capital del Atlántico, su corazón siempre perteneció a El Guamal, Magdalena, tierra ribereña donde creció y donde empezó a escuchar los sonidos que luego se transformarían en canciones. Allí aprendió que la música no era sólo entretenimiento, sino una manera de contar la vida: las alegrías de las parrandas, las penas del amor, las historias que viajan por los ríos y los caminos del Caribe.
Antes de consagrarse como compositor, Erazo fue muchas cosas: proyeccionista de cine en Bucaramanga, enfermero en Tamalameque y maestro en San Sebastián de Buenavista. En este último pueblo conocería a Elides Martínez, la mujer que inspiraría algunos de sus versos más sentidos. En medio de ese tiempo de juventud y añoranza surgiría una de sus obras más universales: el tango “Lejos de ti”, nacido como un poema de nostalgia que luego cruzaría fronteras musicales.
Pero el verdadero destino de Julio Erazo estaba en la canción popular.
A partir de los años cincuenta se instaló nuevamente en Barranquilla, donde su talento lo llevó a integrar o colaborar con agrupaciones fundamentales de la música tropical colombiana: la orquesta de Pacho Galán, la de Edmundo Arias, el Combo de Lucho Bermúdez, Los Teen Agers y, entre 1962 y 1965, los legendarios Corraleros de Majagual. Con ellos grabó más de una decena de discos e interpretó decenas de composiciones propias.
Su obra es inmensa. Más de 350 canciones que recorren los ritmos de la costa y del país: porros, cumbias, vallenatos, puyas, pasajes, boleros y hasta tangos. Erazo fue un compositor que no se dejó encerrar en un solo género; más bien convirtió cada ritmo en una forma distinta de narrar la emoción humana.
En sus letras habita el Caribe entero: la picardía de las fiestas, el drama del amor perdido, la belleza de las riberas del Magdalena, las historias de pueblo que se vuelven eternas cuando alguien las canta.
Entre todas sus composiciones, algunas alcanzaron una dimensión casi mítica. “Adonay”, por ejemplo, se convirtió en una de las canciones más reconocidas de la música popular colombiana y cada diciembre vuelve a sonar como un himno de nostalgia. Otras piezas como “La pata pelá” y “Hace un mes” quedaron inscritas en la memoria colectiva gracias a las grabaciones de Los Corraleros de Majagual.
Sin embargo, una de sus obras más sorprendentes fue el tango “Lejos de ti”, interpretado magistralmente por Los Caballeros del Tango con la voz de Raúl Garcés, demostrando que el talento de Erazo podía cruzar geografías y estilos sin perder autenticidad. El tango “Lejos de ti” tiene una historia singular dentro de la música colombiana, pues fue compuesto en su juventud, cuando trabajaba como maestro en San Sebastián de Buenavista, Magdalena. Allí, lejos de la mujer que amaba —Elides Martínez, quien luego sería su esposa— escribió un poema cargado de nostalgia y melancolía por la distancia. Ese texto, nacido del desasosiego de la separación, terminaría convirtiéndose en tango, un género poco común para un compositor del Caribe colombiano. Con el tiempo la pieza fue grabada por Los Caballeros del Tango, con la voz de Raúl Garcés, y alcanzó gran reconocimiento, demostrando la sorprendente versatilidad de Erazo, capaz de cruzar las fronteras entre los ritmos tropicales y el dramatismo sentimental del tango. Hoy la canción es recordada como una de las curiosidades más bellas de su repertorio: un tango nacido en las riberas del Magdalena que terminó dialogando con la tradición musical del Río de la Plata.
Así fue Julio Erazo Cuevas: un juglar moderno, heredero de los cantores del Caribe, capaz de convertir la vida cotidiana en poesía cantada. Un compositor que entendió que la música popular es, ante todo, memoria del pueblo.
Y mientras en alguna plaza suena un acordeón, un tambor llama al baile o una vieja grabación vuelve a girar en una cantina, la obra de Julio Erazo sigue viva, recordándonos que hay canciones que no envejecen porque nacen del corazón de la tierra.
Canciones más recordadas de Julio Erazo Cuevas
Entre su extenso repertorio destacan:
Adonay
La pata pelá
Hace un mes
Compadre Chemo (El compa’e Chemo)
La puya guamalera
El bailador
Adiós adiós corazón
Yo conozco a Claudia
La raya
Rosalbita
Espumita del río
Mi tinajita
Ya para qué
La mujer que tengo
El caballo pechichón
El consuelo que me queda
Celosa y guapa
La cumbia margaritana
Lejos de ti (tango)