Eugenio Arellano Becerra, conocido en el ámbito artístico y musical como Gene Alfana, nació en Buga, Valle del Cauca, un primero de enero, en el seno de una familia numerosa y profundamente ligada a la música. Hijo de Alfonso Arellano García y Ana Luisa Becerra, creció entre diez hermanos en un hogar donde el arte formaba parte de la vida cotidiana. Aquella atmósfera familiar marcaría de manera definitiva su sensibilidad y su vocación, pues desde muy temprano la música, la palabra y la escena se convirtieron en los ejes centrales de su existencia.
Su inclinación por la creación artística apareció desde la infancia. Durante sus años de estudio en el seminario de Yarumal, en Antioquia, comenzó a sentir una profunda afinidad por la literatura y la poesía. Allí empezó a escribir versos, décimas y poemas, revelando una habilidad natural para transformar la emoción, la observación social y la experiencia personal en lenguaje artístico. Esa sensibilidad poética encontraría pronto un cauce definitivo en la canción. A los 18 años compuso su primer bambuco, “Esta es mi tierra”, obra de tono social y espíritu contestatario que terminaría convirtiéndose en su canción bandera. Con el paso del tiempo, este tema no solo se consolidó como una de sus composiciones más representativas, sino que además fue interpretado y grabado por numerosos cantantes y agrupaciones colombianas, ingresando al catálogo de obras significativas de la música nacional.
A partir de entonces, Eugenio Arellano construyó una trayectoria fecunda y diversa como cantautor, compositor, productor e intérprete, con un repertorio de más de 130 canciones que abarcan distintos géneros, registros emocionales y preocupaciones temáticas. Su obra incluye títulos como “Pobre taita”, “La cosecha”, “Perdón, madrecita mía”, “Lejos de mi llano”, “Guitarra amante”, “El compositor”, “Tiempo de hogar”, “Esperando tu llamada”, “Bambuco lunar”, “Sembrando poesía”, “Si no crees en mí”, “Hermano guerrillero”, “Caperucita Roja Siglo XX”, “La panacea”, “Vuelo real”, “Qué tal otra Colombia”, “Yo soy la democracia” y “Cali es una mujer”, escrita con motivo de los 450 años de la fundación de la capital vallecaucana. Entre sus composiciones más destacadas figura también “Hay que sacar al diablo”, obra que alcanzó un reconocimiento especial al ser incluida entre las 100 mejores canciones del siglo XX.
La riqueza de su producción artística radica no solo en su cantidad, sino en su amplitud estilística. Aunque su nombre está íntimamente ligado a la música andina colombiana, su creatividad lo ha llevado a explorar con libertad otros lenguajes musicales como el reggae, la bossa nova, el merengue, la balada, el vallenato, la cumbia, la salsa, el bolero e incluso fusiones con el rock y la rumba flamenca. En sus letras conviven el amor, la crítica social, la reflexión filosófica, el humor, la nostalgia, el compromiso con el país y una permanente mirada autocrítica sobre Colombia. En ese sentido, su obra puede entenderse como una travesía musical por la identidad nacional, pero también como un ejercicio constante de conciencia y observación humana.
Su vínculo con la música no se limita a la composición ni a la interpretación. Eugenio Arellano también se formó académicamente en el campo sonoro. Realizó estudios musicales en la Universidad del Valle, donde recibió formación en piano, armonía y apreciación musical, y más adelante se graduó como ingeniero y productor de sonido en The Recording Workshop, en Chillicothe, Ohio, Estados Unidos, en 1983. Esta preparación técnica enriqueció aún más su carrera, permitiéndole trabajar como productor e ingeniero en diversos proyectos discográficos realizados en Colombia y en el exterior.
Dentro de su discografía como intérprete se encuentran producciones como “Loco amor mío”, “¿Por qué Colombia?”, “Himno de la Unión Latinoamericana”, así como la serie “Eugenio Arellano – Cantautor”, en varios volúmenes, y trabajos como “Cantando mis bambucos” y “Recordando a Gerardo Arellano”, este último a dúo con su hermano. Como productor e ingeniero de sonido participó además en grabaciones para artistas e instituciones de notable presencia nacional, entre ellas discos del Comité de Cafeteros del Tolima y Risaralda, trabajos de Beatriz Arellano, Luz Marina Salazar, la producción “Colombia es música” y registros musicales de amplio valor cultural.
Su vida artística ha estado acompañada por una intensa presencia en festivales, concursos y encuentros musicales. Eugenio Arellano obtuvo varios galardones en el Festival Mono Núñez, donde alcanzó el Primer Puesto en Canción Inédita en 1978, 1983 y 1997, convirtiéndose en uno de los nombres significativos de la historia de este certamen. También fue finalista del Concurso OTI con “Caperucita Roja Siglo XX”, obtuvo el segundo puesto en el Concurso Jorge Villamil de Neiva y recibió distinciones por obras como “Hay que sacar al diablo”. Más allá de los premios, su relación con el Mono Núñez ha sido especialmente profunda: fue promotor, coordinador, presentador, jurado y defensor de la proyección nacional de ese festival, además de mantener una cercanía artística con el maestro Benigno “Mono” Núñez, de quien fue amigo, alumno y acompañante en guitarra.
Como intérprete, compositor y figura pública de la música colombiana, Eugenio Arellano ha llevado su canto a escenarios de gran relevancia dentro y fuera del país. Su voz y su obra han sonado en el Teatro Municipal de Buga, el Teatro Municipal de Cali, el Teatro Jorge Eliécer Gaitán, el Teatro Colón, el Teatro Colsubsidio y la Sala Oriol Rangel del Planetario Distrital de Bogotá, así como en el Coliseo Evangelista Mora de Cali, el Teatro Jorge Isaacs, el Teatro Los Cristales, el Paraninfo de la Universidad Nacional de Panamá, el Dade County Auditorium de Miami, el Watson Island Park, espacios culturales de Nueva York, auditorios en Florida, y múltiples plazas, teatros y auditorios de ciudades como Cali, Bogotá, Buga, Manizales, Panamá, Mérida, Xalapa, Ciudad de México y otras localidades de Colombia y América. Su actividad artística reciente incluye presentaciones en el Auditorio de la Universidad Nacional de Manizales y un concierto homenaje como compositor en el 50 Festival Mono Núñez, en 2024, hechos que confirman la vigencia de su legado.
Paralelamente a su carrera artística, ha desempeñado importantes responsabilidades en el mundo cultural y empresarial. Fue director musical del Grupo Familia Arellano, coordinador nacional del Concurso Mono Núñez, director nacional de programación de Musicar S.A., productor y presentador de televisión, gerente de Cañaveral Televisión, director e ingeniero del Estudio de Grabación Trilogía, y jurado en numerosos festivales y concursos musicales del país. Esta dimensión organizativa y de gestión revela a un creador integral, comprometido no solo con su propia obra, sino con el fortalecimiento de la música colombiana como expresión colectiva.
Su trabajo ha sido reconocido con múltiples homenajes y distinciones, entre ellas la Orden al Mérito Vallecaucano “Cruz de Caballero”, menciones de honor de la Alcaldía de Buga, reconocimientos de entidades culturales, instituciones públicas, organizaciones de colombianos en el exterior y homenajes en Estados Unidos y España. También recibió una mención honorífica del Club de Leones del Sur de la Florida por su labor artística entre la colonia colombiana residente en ese país.
Pero más allá de los títulos, premios y escenarios, la figura de Eugenio Arellano se sostiene por la coherencia de una obra que ha sabido permanecer fiel a sus raíces. Su canción nace de la observación del ser humano, de la experiencia de la vida, de la contemplación crítica de Colombia y de una vocación poética que nunca se ha apartado de la música. En sus composiciones hay país, memoria, humor, dolor, esperanza y una voluntad permanente de diálogo con su tiempo. Esa mezcla de sensibilidad, oficio, conciencia social y apertura musical hace de Eugenio Arellano Becerra una voz singular dentro de la canción colombiana.
En la actualidad, continúa componiendo y creando, fiel a esa musa que lo acompaña desde la juventud. Su legado permanece vivo en la memoria musical del país, en las nuevas generaciones de intérpretes que siguen cantando sus obras y en el respeto que su nombre despierta dentro de la tradición cultural colombiana. Eugenio Arellano no solo ha sido un compositor prolífico: ha sido, y sigue siendo, un narrador musical de la identidad colombiana.
Catálogo de canciones de Eugenio Arellano
La obra musical de Eugenio Arellano constituye un universo amplio y diverso en el que confluyen la tradición andina colombiana, la experimentación sonora y una profunda sensibilidad poética. A lo largo de su trayectoria, el cantautor ha dado vida a composiciones que recorren el amor, la crítica social, la identidad nacional y la experiencia humana, consolidando un repertorio que ha sido interpretado por distintas generaciones de artistas. A continuación, se presenta una selección representativa de su catálogo:
Esta es mi tierra – La cosecha – El divorcio – Gime, canta, llora y ríe – La brisa – Pobre taita – Guitarra amante – Caperucita Siglo XX – Aguardiente blanco – Jurama – Armonía natural – Festival Mono Núñez – Himno al deporte en silla de ruedas – Aguaclara – Lejos de mi llano – No cierres la puerta – Agua cae – Jhodderh
Ojos de lago – El primogénito – Perdón, madrecita mía – Después – Bambuco lunar – Hay que sacar al diablo – Filosolfeando – Hermano guerrillero – Sábado gris – La panacea – Loco amor mío – Te seguiré buscando – Tiempo de amar – Trilogía – Vuelo real – Sano juicio – Quédate a mi lado – Esperando tu llamada – Aguamarina
Si no crees en mí – Zapatos – Amor, amor, amore – ¿Por qué Colombia? – Tu nombre – Cuando yo sea de ti – El compositor – Classic woman – Nothing – Cuando voy al mar – Feliz cumpleaños, señora mía – Acróstico de Buga – Selección Colombia – Ojos de lince – Mariluz – Sembrando poesía – Yvonne y Antonio – Tesoros – Del especular – Que entre – Exactamente amor – Hamaca de cristal – Cocopaz – La canción de tu pasión
De nuevo te quiero – Cali es una mujer – Ni una gota de amor – Hoy lo quiero todo – Imposible creer – El cuentautor – Amándote, pensándote – Qué tal otra Colombia – Reserva natural El Hatico – Fugado de tu cielo – Yo no necesito una mujer – Ya sé por qué canto – Merengue en la luna – Nuestra charla – Yo soy la democracia
Amor a lo tercer milenio – Gracias familia – Paraíso perdido – Gerardo Arellano (pasillo instrumental) – Pecado y pena – El mayor tesoro – Viajando pa’ Campoalegre – Deje así – La corrida de Manizales – Ángel guardián – Mi último deseo – Teresa, feliz cumpleaños – Un corazón del valle