A propósito de José A. Morales…

Por: Jaime Rico Salazar
Le han celebrado en este año varios homenajes al maestro José A. Morales con ocasión del centenario de su nacimiento, ocurrido según muchas personas mal informadas en El Socorro el 19 de marzo de 1913. Haciendo honor a la realidad histórica, primero, José A. NO nació en El Socorro y segundo esta fecha tampoco es la verdadera. No existe en ninguna de las iglesias de esta ciudad su partida de bautismo que certifique estos datos. Y como afirma el señor Puno Ardila Amaya en un artículo que escribió recientemente sobre José A. Morales: “Solo una madre puede decir con certeza de donde es su hijo y además, la mamá es la única que sabe quién es el papá”. Existe la partida de bautismo de José A. Su madre, Dolores López lo bautizó en Tocaima el 14 de septiembre de 1910, según consta en el siguiente documento, que dice: “Arquidiósesis de Girardot - Parroquia de San Jacinto de Tocaima - Cundinamarca. Partida de bautismo Libro 26. Folio 10. José Alejandro López. En Tocaima a catorce de septiembre de 1919, bauticé solemnemente a un niño a quien nombré José Alejandro, hijo de Dolores López que nació el nueve de febrero. Abuelos maternos: Jesús López. Padrinos: Juan N. Galindo a quien advertí lo necesario. Doy fe. Obdulio A. Chala. Presbítero. Este documento lo puede conseguir fácilmente cualquier persona en la parroquia de Tocaima. No es una invención mía.
Pues bien, de acuerdo con la información que dio Dolores López, la madre de José A. a la parroquia de Tocaima, el niño nació el 9 de febrero de 1910. Esta es la verdadera fecha de su nacimiento, aunque no necesariamente haya sido el sitio en donde nació, ya que fue bautizado 7 meses después de haber nacido. Y tampoco quiso registrar en ella el nombre de su padre: Marco Tulio Morales. Es decir, que en este año se cumplieron 103 años de su nacimiento.
José A. Morales escribió: “Socorro, ciudad a la que tanto amo y tanto le debo, ciudad que nutrió mi inspiración musical y me dio todo lo que actualmente soy. La que me enseñó a ser recto, grato y señor...”. Pero José A. nunca nos quiso decir el verdadero lugar de su nacimiento. La primera cédula que tuvo José A. fue una hoja de papel que se doblaba en varias partes en forma de libreta. Y a mano se llenaban los datos personales. La persona cuando se acercaba a registrarse, si carecía de una partida de bautismo, debía presentar un testigo que avalara su información. En esta forma consiguió José A. los datos para su primera cédula. Y allí figura el sitio real de su nacimiento, pero por razones que solamente él tuvo, lo tachó con una pluma estilográfica (en esos años no se habían inventado los lapiceros) y encima con su puño y letra le escribió El Socorro. Este documento lo tiene Jaime Llano González, que fuera su gran amigo  y que le guardó ese secreto durante toda la vida. Hoy, desafortunadamente Jaime está muy delicado de salud y ya nada recuerda.
 Pensé que la tarjeta decadactilográfica que tiene la Registraduría del Estado Civil me sacaría de esta incertidumbre, pero nada conseguí. Su cédula de ciudadanía fue expedida el 9 de diciembre de 1961, (Nº 17.023.192) Y por supuesto figura allí como nacido en El Socorro el 19 de marzo de 1913. En ella figura además Marco Tulio Morales como su padre y Dolores López como su madre. También quedó constancia en esta ficha que estos datos fueron obtenidos de su cédula anterior: la Nº 2.280.741 que tenía para identificarse antes de 1961. Este número de cédula es el que figura en su Partida de Defunción (la tiene Sayco). Curiosamente este mismo número lo consulté con la Registraduría y me encontré una gran sorpresa, pero no la que buscaba. Esta cédula corresponde actualmente (2013) a la de un ciudadano, de Ataco, Tolima. Definitivamente no entiendo, porque teniendo una cédula, le fue cambiada por otra con un número diferente. Y que la anterior continúe vigente y a nombre de otra persona. Que esto lo hagan hoy los malandrines que tanto abundan en este país no es raro, pero bien sabemos que José A. Morales fue un señor a carta cabal, un caballerazo honesto y de conducta intachable. Estamos en el país del Sagrado Corazón de Jesús.
Pero hay muchas cosas más. Averigué en Sayco a quien le pagaban las regalías de sus canciones, después que él murió y me informaron que las primeras regalías le fueron pagadas a un hermano de José A. por el director en esos días de Sayco, el compositor pastuso Raúl Rosero. El señor Rosero vivía entonces en Miami y hasta allá fui a buscarlo. Me contó que como no sabían a quién hacerle este pago, pusieron una información pública para que se hicieran presentes las personas interesadas. Se presentaron dos personas, un hermano que vivía en Guaduas y una hija natural, nacida de un amor que tuvo en su juventud que se llama Josefina. (Fue vecina mía en Bogotá en la década de los años 60 y es muy posible que ya haya fallecido). De acuerdo con la legislación colombiana de entonces el beneficiario legal directo era su hermano. (Hoy creo que han cambiado esas leyes) y para pagarle el dinero, Raul Rosero, tuvo que viajar a Guaduas y localizarlo para verificar su parentesco real. Lo encontró viviendo en una casita muy humilde, y en medio de una gran pobreza y entonces él le manifestó: “Esta casita era de nuestros padres y aquí también nació José Alejandro...” Tratándose de un testimonio tan directo, no creo que quede alguna duda acerca del lugar de su nacimiento. José Alejandro no tuvo nunca un recuerdo amable que lo atara a esta población y por esa razón nunca quiso darle el crédito. Sí se lo dio a El Socorro porque fue el pueblo que lo vio crecer y desarrollarse como señor, como músico y compositor. Es muy razonable su actitud. Pero debemos tener en cuenta que históricamente no nació allí. Y la gente lo debe saber y aceptar. No importa que sigamos diciendo que José Alejandro nació en El Socorro. En circunstancias muy similares están Pedro Morales Pino, que no nació en Cartago y está demostrado con su partida de bautismo que nació en Ibagué. Y Agustín Lara no nació en Tlacotalpan como él lo dijera toda su vida, sino en la ciudad de México de acuerdo a su partida de bautismo y se quitaba tres años de edad. Y hay más casos similares en la historia de la canción.
Parece que por los días en que nació José Alejandro, Dolores terminó su relación con Marco Tulio. Seguramente fue una ruptura dolorosa y con muchos resentimientos y Dolores apareció sola con el niño en Tocaima, en donde tenía familia. E hizo bautizar a José Alejandro cuando tenía siete meses de haber nacido, de acuerdo con el testimonio que quedó asentado en su partida de bautismo. Y no le quiso dar a Marco Tulio su paternidad. Posiblemente José A. en esta población vivió sus primeros años de vida pero nada más sabemos de él hasta que apareció ganándose la vida en las cantinas cantando con un sastre músico de apellido Barragán que lo acompañaba con un tiple. Y de pueblo en pueblo llegaron a Vélez en donde lo asesinaron en una riña. Y José A. quedó completamente solo. Entonces lo encontró Enrique Galvis y la convenció que se fueran para El Socorro. José A. tenía entonces unos 11 años de edad. Y de allí en adelante su vida trascendió en esta población a la que él le tomó un cariño especial y le dedicó una de sus canciones más bellas: “Pueblito viejo”. De sus años escolares no se sabe absolutamente nada, pero que sí los tuvo, porque el formato de su letra y su estilo literario denotan una cultura y una educación adquirida. En una de sus canciones evocó el recuerdo de su escuela y de su maestra doña Inés. Curiosamente no se sabe nada de la relación que tuvo con su madre en esos años pero es evidente que fue muy distante y por qué razones no la buscó cuando él se quedó solo, que era lo más lógico y no sabemos tampoco cuándo y dónde falleció. E igualmente poco se sabe de la vida de su padre. Entiendo que en Tocaima había familia de ambos. Alguien debe saberlo y conocer más detalles. El resto de la vida de José Alejandro está muy detallado en mi obra “La Canción Colombiana, su historia, sus compositores y sus mejores intérpretes” que publicó la Editorial Norma en el año 2003 y que ya está agotada, en espera de que alguna editorial se interese en hacer la segunda edición de la obra. Pero el libro está en todas las bibliotecas de Colombia, para quienes quieran consultarlo, gracias a la Ministra de Cultura de entonces, Doctora María Consuelo Araújo C.

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