Eduardo Enrique Gil Cataño

Dueto Ensueños

Cañasgordas Antioquia -Mayo 9 de 1963 - Neiva - Huila - Septiembre 28 de 2008

El 9 de mayo de 1953 el poblado de Cañasgordas, Antioquia, fue testigo del nacimiento del tercer hijo de la familia conformada por Domingo Gil, comerciante y dos veces Alcalde de esta localidad y Franquelina Cataño, una ama de casa consagrada. Se trataba de Eduardo Enrique Gil Cataño, hoy un artista símbolo de la música andina colombiana con acento opita.

Y es que Fabián Darío, Juan José, Domingo Alberto y Ángela María compartieron con Eduardo Enrique una infancia inolvidable, rodeado de la tranquilidad característica de los pueblos, de la inocencia típica de la edad y del amor familiar.

A los siete años inicia sus estudios de primaria en la Escuela Urbana de Varones de Cañasgordas, donde permanece hasta que ingresa a estudiar el bachillerato en el Liceo Regional ‘Nicolás Gaviria’, en el cual cursa hasta el grado noveno. El décimo y undécimo lo termina en el Liceo de la Universidad de Antioquia en Medellín, donde descubre un evidente gusto por asignaturas como el español. “Recuerdo mucho al maestro de español Jesús Arroyabe o ‘chuchito’. Ese profe nos inyectaba de cosas exóticas, aprendimos mucho. También recuerdo las pilatunas que hacía uno de muchacho y los muchos amigos que tenía, casi todos mis compañeros de escuela ya no están, los cogió esa ola de violencia de los años 70 cuando la guerrilla estaba en su pleno apogeo”, comenta con cierta nostalgia el destacado intérprete.

Desde esa época, Eduardo Enrique da sus primeros pasos en la música, cuando integra el coro de la escuela. “Había un profesor llamado Pascual González, quien era el encargado de organizar los coros, pero yo tuve un problema gravísimo y era el de la timidez, me daba pena cantar solo, entonces tenía que ser en grupo”, dice con nostalgia.

Pero esta timidez no le impidió terminar con éxitos la secundaria. Es así que en 1973 culmina este proceso académico para dar inicio a la etapa profesional. Adelanta estudios en la Universidad de Antioquia donde cursa hasta quinto semestre de Biología. “Fue una época universitaria difícil, por las manifestaciones y el orden público, por lo cual comencé a flaquear en esta carrera”, expresa.

Convencido que la Biología no era lo suyo, decide viajar a Bogotá y presentarse en la Universidad Nacional al programa de Odontología. “Cuando empiezo los estudios universitarios exploro el campo de la música, y me aprovecho de ésta para vencer la timidez”, comenta con un gesto de simpatía.

Antes de culminar sus estudios profesionales decide casarse a los 31 años con quien para ese entonces estaba terminando Sociología en la misma Universidad. En una residencia de puros opitas donde el único colado era él, conoce a la huilense Xiomara Quintero de 24 años. El nacimiento de su primer hijo Alejandro, uniría más a la pareja.

Realiza su rural en Cañas Gordas, el pueblo que lo vio nacer. Allí permanece por tres años, hasta cuando se traslada para Neiva. Pero antes en 1985 recibe su título como Odontólogo.

Del feliz matrimonio con Xiomara nacen otros dos hijos: Juan Pablo, quien actualmente tiene 20 años y Francisco de 18. “Tengo dos hijos en Londres, Alejandro el mayor, quien tiene 22 años, terminó Finanzas y Relaciones Internacionales, y está adelantando estudios de inglés. Francisco el menor estudia Medicina en la Universidad del Rosario, pero está adelantando estudios de inglés en el mismo país y Juan Pablo, quien estudia actuación en Bogotá”.

Exploración artística

Estando en la capital, Eduardo pudo explorar más el campo artístico, gracias a la cercanía con los medios como él mismo afirma. “Realicé la incursión como solista en varios programas de concurso como ‘La Nueva Estrella de la Canciones’ de Jorge Barón Televisión, otro que era dirigido por Fany Mickey ‘Cuanto Vale su Actuación’ y en un programa llamado ‘Compre La Orquesta’ de Fernando González Pacheco. Ya teníamos unos planes buenos para hacer un programa completo con Jimmy Salcedo pero lamentablemente falleció”.

Para ese entonces, combinaba su talento artístico con la odontología. “En Bogotá se me facilitaron las cosas, pero antes de viajar a la capital a estudiar, hice con mi primo Marco Tulio la primera incursión como dueto, algo muy improvisado y muy folclórico en el programa ‘Antioquia Le canta a Colombia’, espacio de concurso que todavía se trasmite.

Cuando llega a Neiva, comienza a trabajar como particular y por contrato en el Instituto del Seguro Social y luego con la ESE ‘Carmen Emilia Ospina’, como Odontólogo. Poco a poco como él afirma se fue adaptando a la gente opita. “Siempre cantaba solo. Cuando me vinculé como contratista en el Seguro Social, el auditor de la empresa tenía un amigo paisano de San Agustín que cantaba y me relacionó con él. Coincidencialmente hubo un concurso llamado ‘Lis de Oro’ que se hacía anualmente en el ISS, y nos llamó como jurados a Jaime Ricardo Guío y a mí. En el intermedio nos invitó a cantar y nos pusimos de acuerdo en dos temas: ‘El camino de la vida’ y ‘Camino Viejo’, a la gente le gustó y a nosotros también y nos dedicamos a ensayar y ensayar hasta que aparece el Dueto Ensueños”, relata emocionado.

Dueto Ensueños apareció luego de este encuentro entre los dos amantes de la música. “Después de mucho ensayar no teníamos el nombre del dueto y en una presentación que hicimos, un maestro de ceremonia nos puso el nombre ‘Camerata Pakandé’, ese nombre nos sonaba como grande, empezamos a seleccionar otros, cuando una señora nos dice, ¡no ustedes son los ensueños!, nos gustó ese nombre y así se quedó”, afirma con gran satisfacción al recordar ese momento.

Sueños y satisfacciones

En 17 años como integrante del Dueto Ensueños, ha tenido grandes satisfacciones como haber sido merecedor de la cruz ‘Diego de Ospina y Medinilla’ en el gobierno del entonces alcalde Guillermo Plazas Alcid, y reconocimientos en Medellín, Bucaramanga y Manizales. “Ha habido muchas satisfacciones, como la de representar el departamento del Huila en varios certámenes. Hemos ganado 19 concursos nacionales, muchos segundos puestos y varios reconocimientos en el departamento”, agregó el músico Eduardo Gil Cataño.

Inicialmente el Dueto Ensueños era acompañado por personajes como Chapeto, Carlos y Regino Vásquez, hasta cuando Eduardo y Jaime ven la necesidad de aprender a tocar cada uno un instrumento. Jaime manipulaba la guitarra y el tiple y Eduardo se defendía con la guitarra.

Un tema que siempre tiene presente es ‘La Enredadera’, porque fue la primera canción en grabación que se escuchó a nivel nacional de la talentosa pareja musical. “Ya estamos dando los pasos para hacer una grabación de un C.D de boleros, pero no saliéndonos de la música andina colombiana, porque la gente lo ha pedido, además hay otro proyecto para grabar los temas del maestro Guillermo Calderón, ya casi están todos los arreglos falta sólo cantarlos”, expresa con optimismo en medio de su recuperación, luego de ser intervenido quirúrgicamente por problemas de cáncer en los riñones.

Hombre y artista

Para este hombre de mirada azul profunda, amante del fútbol, la artesanía y los libros de acción, la vida le ha puesto asumir un nuevo reto. Un quebranto de salud llega intempestivamente, pero eso no ha impedido que Eduardo siga cultivando sus sueños. Hasta el momento el artista y odontólogo ha sido intervenido quirúrgicamente en dos ocasiones, gracias al apoyo de familiares y amigos ha salido adelante satisfactoriamente lo cual ha permitido reunir las fuerzas necesarias para continuar la batalla. “Esperamos tener más oportunidades de seguir hablando de nuestra música que es lo que más nos gusta”.

Actualmente se siente realizado como padre y como ser humano, aunque considera que aún le faltan muchas cosas por hacer y vivir como la alegría que produce ser abuelo, pero considera que esta etapa será más adelante cuando sus hijos culminen sus proyectos de formación profesional.

El intérprete ha ido afinando y moldeando en su voz, empíricamente, canciones como ‘Mi país’ de Guillermo Calderón, que ha sido ovacionada por públicos como el de Chicago en Estados Unidos, Cuando interpretaron el tema más de 90 veces al celebrar un 20 de julio. Igualmente recuerda sus recorridos por Mérida Yucatán en México; Guayaquil, Ecuador y su paso por todas las capitales andinas del país.

Xiomara Beatriz Quintero, su esposa, agradece a Dios y a la vida el matrimonio maravilloso que ha construido hasta el momento junto a Eduardo. “El fue mi primer novio, mi único novio, me volvería a casar con él las veces que sean necesarias es un gran ser humano, un gran papá, un buen esposo y nos hemos comprendido bien. Lo que más destaco de él es su honestidad, es buen ser humano y tiene una calidad humana extraordinaria, como esposo intachable y como padre inigualable. Soy admiradora de sus canciones y crítica número uno de sus interpretaciones”.

 
Copyright FUNMÚSICA. Todos los derechos reservados - All Rights Reserved.