Miguel Angel Toledo Arango

Autor - Compositor - Director Coros

 
 
El Líbano - Tolima

 

 

 

 

 

Miguel Ángel Toledo Arango nació el 23 de marzo de 1929 en el Líbano (Tolima); un pequeño pueblo donde eran pocas las casas donde habían radio. “Mi padre compró una radio cuando yo tenía 5 o 6 años más o menos”.
 Creció escuchando música ya que en su casa su padre Milcíades Toledo Pinilla interpretaba en el piano, todos los días,  obras del repertorio universal y música colombiana. “Había un señor que era violinista y visitador médico, que cuando iba a visitar las farmacias para llevar los pedidos o hacer pedidos, siempre llevaba un violín y el tiempo que permanecía en el pueblo todas las noches iba a la casa y hacíamos música”.
Milcíades Toledo Pinilla compuso varias obras entre ellas  una marcha que se llama “7 de agosto”, que fue interpretada, por mucho tiempo, por el batallón Guardia Presidencial. “Alguien la llevó, no supe a qué presidente le gustó mucho y entonces la hizo montar allí en la banda y cuando se posesionaba un presidente, esa marcha siempre la tocaban. No sé en que época se dejó de hacer”.
En la familia además de su padre Milcíades, sus hermanos Gabriel y Jairo Toledo, también fueron compositores. Gabriel compuso más que todo, pasillos como: “El Libanense” y “Bugueñita”.
El primer instrumento que aprendió a interpretar fue el piano a la edad de 5 años, más adelante aprende a interpretar la flauta traversa y el acordeón.
Estudió música selecta de los grandes compositores prefiriendo, especialmente, la de Chopin y los músicos románticos del libro “La mejor música del mundo”. Inició sus estudios con su padre y un médico que había en el pueblo, el doctor Alejandro Bernal Jiménez.
A los 18 años se fue a Manizales como organista de la iglesia La Inmaculada y con el profesor alemán don Karl Shweinemberg, director del conservatorio de Manizales, tomó clases de armonización y técnica para interpretar el órgano.
En Ibagué estudió en el conservatorio con los profesores Nino Bonavolontá y Elio Solímini quien fue su profesor de piano.
Luego estuvo en Pereira como profesor de una academia de música y al llegar unos cantantes a Manizales los acompañó en una gira por muchas ciudades de Colombia. Los cantantes eran la soprano italiana Adelina Puccini, la contralto peruana Chela Gallardo, el bajo ruso Nicolás Timofeyev y el barítono italiano Renato Catani. “Cuando estaba en Barranquilla haciendo una serie de conciertos en el hotel El Prado, recibí una llamada de Neiva donde me pedían que me fuera a dirigir el Conservatorio Departamental de Música de esta ciudad”.
En Neiva se casa con Olga Buriticá y nace su primer hijo Miguel Eduardo luego se viene a vivir a Cali donde nace Olga Lucía, después pasa dos años en Bogotá donde nace Claudia Isabel. Allí fue pianista en el Hotel Tequendama y en el Grill Colombia como solista. Más tarde trabajó en el Espinal como organista de la Catedral y administrador del Club Social, donde nació su hijo Luís Carlos. Más tarde, nuevamente en Cali, nacieron sus dos último hijos: Jorge Enrique y Mauricio Javier.
En Cali decide estudiar en la Universidad del Valle. “Estaba recién fundada la Escuela de Música como parte de Arquitectura y dirigida por el profesor León J. Simar. Me inscribí en noviembre y a los dos meses de haberlo hecho, me pidieron que dictara clases y me nombraron como profesor auxiliar de: coros, piano, estudio musical básico y más tarde, cuando  se fundó la sección infantil formada con los hijos de algunos profesores, integrantes del coro y mis hijos, fui profesor de ésta . Al poco tiempo se fundó la facultad de Humanidades de la cual hicimos parte como fundadores”.
Su primera experiencia como director del Coro la tuvo cuando la Universidad del Valle estaba celebrando sus 25 años de fundada. “Había un concierto en el teatro Municipal. El acto principal era el concierto del coro de Univalle, pero 4 días antes el profesor Simar tuvo una molestia cardiaca y el médico le dijo que no podía dirigirlos y él me pidió que lo reemplazara y así lo hice”.
Comenzó a componer desde muy pequeño. “Cuando yo tenía unos 11 años con un compañero del colegio que también  le gustaba la música y el piano hicimos algunas obras sencillas. Más tarde, con la letra del poeta y escritor-historiador Eduardo Santa L. hicimos el himno al Instituto Isidro Parra colegio donde estudiamos”.
El estilo que más le gustaba estudiar era la música clásica y la música colombiana. “Precisamente, allá en mi pueblo, dos o tres veces al año en los colegios hacían veladas musicales y como yo tocaba el piano me llamaban para que acompañara y así fue como aprendí a interpretar la música colombiana.
La melodía es lo más importante en su música, está siempre por encima del acompañamiento. “Cuando se oye una melodía es como ir con los sonidos de la naturaleza que se suceden y van fluyendo sin terminar nunca; es lo esencial porque si estás escuchando una melodía bonita, cierras los ojos y te dejas llevar; sientes tranquilidad, paz, todos los mejores sentimientos. Debe ser lo mejor, lo más puro, lo más sencillo”.
Ha compuesto un par de obras sinfónicas, música religiosa para coro y solistas con acompañamiento de órgano, para instrumentos de viento con acompañamiento de piano, pero se ha dedicado más a las obras de piano. El estilo favorito de sus composiciones de música colombiana son las danzas. Ganó un concurso que realizó la Orquesta Sinfónica del Valle, dirigida por el profesor Gustavo Yepes, con la danza Ensoñación. “En las danzas se pueden hacer unas melodías hermosas y se pueden armonizar fácilmente; en las danzas lo que busco es no hacer obras muy difíciles porque cuando éstas son muy difíciles y las van a interpretar otras personas cometen muchos errores”. Otros estilos que también compone son pasillos y bambucos.
Sus obras la compone en cualquier sitio, recostado en la cama, sentado en cualquier parte, en la sala de espera de algún consultorio o haciendo colas para realizar cualquier diligencia. “se me vienen las ideas y las escribo”.
Los cambio en la música colombiana han sido influenciados por varios estilos musicales como la música americana; esto ha influenciado a algunos compositores. “La música colombiana la están cambiando, la están extranjerizando, teniendo mucha incidencia de la música americana; esto no es malo para unos pero para otros si. A mi me gusta la música pura, neta, como es, como la aprendimos de los abuelos. El cambio de instrumentos no es el problema, es bueno, pero hay obras en que se escuchan 32 o más compases con un instrumento haciendo terceras y quintas, terceras y sextas y se repiten; esto cansa porque no hay melodía, es una cosa como decía mi papá “mistirringuistinguis, misurrungustungus” “. Lo que pretende con su música, es liberarse de algo que siente y espera que alguien pueda percibir y apropiarse  como si fuera un sentimiento.
Trabajó 27 años como profesor en Univalle y el 31 de diciembre del 2005 cumplirá 20 años como jubilado de dicha entidad. Fallece en Cali el 12 de Agosto de 2015.
 
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