Ancizar Castrillón Santa

Autor - Compositor

QUINDIO

Autor, compositor e intérprete (cantautor) nacido en Armenia el 15 de octubre de 1953, ha representado su Departamento en la casi totalidad de eventos de música Colombiana realizados en el país desde 1991.

Inicia su producción en el año 1971 con el bambuco "Sin Saber que Nos Queremos" continuando prolíficamente hasta el presente. Su obra vocal es de aproximadamente 650 piezas y es una de las más divulgadas dentro del ámbito de la música andina colombiana en el marco de los festivales anuales de ésta. De su producción han sido grabadas cerca de 170 canciones y ha sido acreedor de 20 premios de mejor obra inédita vocal en diversos certámenes de música andina colombiana.

Un centenar de sus obras han sido grabadas por los más importantes intérpretes de la música Andina Colombiana; además adelanta una loable labor de preservación de la música andina colombiana a través de la organización del concurso de infantil de la música colombiana "CUYABRITO DE ORO" y el Concurso de Duetos "HERMANOS MONCADA". Tiene en su haber cuatro producciones musicales.

El inicio en sueños
Como el mismo Maestro cuenta, su carrera musical inició en el año 1971, con la composición de un bambuco inédito denominado “Sin saber que nos queremos”, dedicado a un amor de juventud. Su segunda canción, fue un pasillo denominado “Lo mejor de mi tierra”, composición que nació en un momento de indignación, en respuesta a un comentario en contra de su país, de donde se despertó el dolor de patria y la necesidad de seguir componiéndole al que él llama el “país más hermoso del mundo”, su Colombia del alma

Desde entonces, entre 1971 y 1991, un trasegar musical en nacimiento, con una fuerte influencia de la música protesta, como bolerista e intérprete de música tropical en Barranquilla con la orquesta del maestro Pacho Galán y, posteriormente, en agrupaciones del mismo matiz en la República de Venezuela donde estuvo radicado por un tiempo, fueron forjando su temple como cantante, luego como compositor.

Hasta que tuvo la oportunidad de participar en el Festival Nacional Mono Núñez, en Ginebra, Valle, en donde recibió la fortuna de ser clasificado con dos canciones inéditas: La Guaca, con letra propia y música del maestro Ernesto Riveros Ramírez, que hoy por hoy es la obra emblemática que distingue al maestro Ancízar en el medio musical, y “Cuando se canta un bambuco”, con letra y música de su propia autoría.

Entre los momento más impactantes de su vida, está aquel, justo después de esta participación, con la grabación del primer ‘long play’, denominado “Soy el Café Colombiano”, producción del Comité Departamental de Cafeteros del Quindío, donde fueron incluidos estos dos temas junto a obras de maestros de gran prestancia desde la época, como: Armando Manzanero, Héctor Ochoa Cárdenas, Fabio A. Ramírez, entre otros.

Desde entonces, el maestro Castrillón Santa ha producido año a tras año textos que musicaliza con ayuda de diferentes arreglistas de su medio, que han impreso en su trayectoria un sello de fineza y variedad en estilos, obra, que aunque no toda ha sido grabada ni publicada en letra o partituras, se propone recuperar con ayuda de sus más cercanos amigos, maestros, músicos e investigadores, residentes en diferentes partes de Colombia, buscando con ello consolidar ese legado que quiere dejarle a las nuevas generaciones.

Creativo por naturaleza
El maestro Ancízar Castrillón se ha destacado por romper los paradigmas, como él mismo dice, implementando estrategias para difundir su propia música en todos los escenarios que visita, al llevar sus propios cancioneros copiados y multiplicados a mano de propia pluma, junto con copias de ‘casettes’ y cd’s hechos artesanalmente en la grabadora de su casa o en el estudio de sus amigos, o porqué no, haciendo propuestas como aquella que implementó por primera vez en el Concurso Nacional Mono Núñez, el Concierto de Cantautores, siendo el primero aquel que dieran en el año de 1999 con Fabio Alberto Ramírez, y que se institucionalizó desde el año 2000 con la participación de Héctor Ochoa, John Jairo Torres, Gustavo Adolfo Rengifo y él mismo; este es el atrevimiento de soñador que le llevó a inventarse los relatos en con su primer tema: Las Fondas, cualidad que le llevará a arriesgarse a presentar posiblemente en el 2014 o finales de 2013, su nueva producción de canciones eróticas en MP3, musicalizado por Fernando Salazar u otros maestros, para acabar con ese tabú en el género de música colombiana y mostrarle a la juventud que se puede decir lo mismo que el ‘regaetón’, en un lenguaje de poesía, con altura, que también toca el alma.

La última felicidad
Ancízar Castrillón se considera un soñador – lejos de la bohemia - y con la necesidad de concretar esos sueños dentro de la música. Con casi seis décadas en su espalda se siente un hombre feliz, no solo por la dicha de haber conocido profundamente su país, sino también porque acaba de ser padre por primera vez, el único aditamento que le faltaba.

A su bebé de 6 meses, Juan Diego Castrillón Granados, que de alguna manera también soñó, ya le ha compuesto algunos versos, pero lo que más desea es poderlo ver crecer y llevarlo de la mano por todos aquellos parajes de su Colombia del alma, para que enseñarle todo aquello que desde 1971 ha sido su inspiración.

Alegría y agradecimiento con la vida y con Dios, sintió cuando le llamaron de la Fundación a comunicarle que será homenajeado este año por el festival. Los mayores homenajes más importantes para él son justamente los que le hacen la gente de la música andina, por el afecto y el respeto profesado ante el trabajo hecho.

 
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