Wolfano Alejandro Tobar García - Alex Tobar

Compositor

 
 
Bogotá D.C.

 

 

 

 

 

Destacado maestro colombiano de la música, Wolfano Alejandro Tobar García, su nombre de pila, Alex Tobar fue un músico integral, ejecutante virtuoso del violín, además de la guitarra, piano, viola, clarinete y flauta. Nacido en Bogotá en 1908 falleció en la misma ciudad en 1975
Fue violinista de la Orquesta Sinfónica de Berlín y, hasta pocos meses antes de su muerte, violín concertino de la Orquesta Sinfónica de Colombia.
Su más importante composición en el campo de la música andina lo fue su “Romanza de amor” compuesta especialmente para que fuera cantada por nuestro máximo barítono Carlos Julio Ramírez en una gira de la orquesta de Efraín Orozco, de la cual formaba parte Alex Tobar como violinista, a la Argentina.
Sobre la autoría de dicho tema, “Romanza de amor”, existe una vieja e inconclusa polémica. Tanto Alex Tobar como Efraín Orozco se adjudican su composición musical, pues sobre la autoría de la letra existe concepto unánime de que pertenece a Carlos López Narváez, poeta caucano nacido en Popayán en 1897 y fallecido en Bogotá en 1971. Pero veamos:
Cuenta Berenice Chávez que:
“Orozco le colaboró a Tobar con unas pocas notas en la composición y luego quiso apoderarse de la misma demandándolo y haciéndolo llevar a pagar cárcel por el robo de su canción. Posteriormente se hizo justicia al confirmarse la verdad sobre sus verdaderos autor y compositor: Carlos López Narváez, y Alex Tobar.” Pero, del otro lado, Jorge Añez en su libro “Canciones y Recuerdos” afirma que “el compositor es Orozco y que Tobar lo que hizo fue el arreglo para que la interpretara Carlos Julio Ramírez.”
Parece que la polémica nunca tendrá claridad completa ni final...
Al maestro Tobar se le recuerda en Colombia especialmente por el son paisa que hizo en homenaje al gerente del Hotel Granada de Bogotá, Francisco Echeverri Duque, “Pachito Eché”. Para la época, Alex Tobar y su orquesta amenizaban las noches del hotel, reemplazando a la que por varios años lo había hecho, la del gran maestro Lucho Bermúdez, quien se trasladó a Medellín en 1948 para ser orquesta de planta unos pocos años en el Hotel Nutibara y por 12 años en el Club Campestre de la capital antioqueña.
Fueron también grandes éxitos suyos otros temas en aires diferentes a la música andina como “Me voy pa’l salto”, “Impuesto de soltería” y “Atardecer en Patiasao”.
¿Alex Tobar?
Por: Huáscar García Guzmán
La vida de Alejandro Tobar está inmersa en un mar de dudas e imprecisiones. La primera de ellas surge tan pronto como se escribe su nombre. Es cierto que el compositor fue conocido en vida como "Alex" Tovar por sus amigos y su público, pero ese es su nombre "artístico" y no el de nacimiento. Hay ciertas versiones que aseguran que el compositor usaba el apodo "Alex" para firmar sus composiciones en el campo "popular" y su nombre de pila, Alejandro, para las obras "serias", pero eso no se verifica en las partituras encontradas; la verdad es que tanto sus obras "serias" como las demás, aparecen en su gran mayoría con el sello "Alex Tobar", sobre todo en las partituras autógrafas; en algunas, que han sido transcritas por otros músicos o por copistas, aparece como Alejandro Tobar y en muy pocos casos como Alex Tovar.
Es claro que "Alex" fue su apodo, su nombre público y que la ortografía de su apellido ha sido víctima de la confusión que causa la transmisión oral. En el registro de nacimiento de sus hijos, por ejemplo, el apellido del músico y de sus hijos, escrito por el funcionario de la notaría, aparece como Tovar, pero cuando él mismo escribe su nombre se lee Tobar. Don Ismael, su hermano, recuerda la poca importancia que "Alex" le daba al asunto de su apellido, más bien lo tomaba con humor; siendo niño, don Ismael preguntó a su hermano mayor la razón por la cual, en algunas ocasiones escribía su apellido con "v" y en otras con "b", Alejandro le contestó que era mejor así porque aparecería dos veces en el directorio telefónico.
Varios documentos oficiales, como el pasaporte del compositor, confirman que su nombre completo era Wolfano Alejandro Tobar García, pero los dilemas acerca del nombre real del compositor no terminan ahí. Gabriel Uribe el conocido saxofonista, flautista y amigo personal del maestro "Alex" enfatizó en varias entrevistas, que el primer nombre del músico era Wolfgang y el segundo apellido era Boehringer; al consultar a don Ismael Tobar acerca de la posibilidad de la madre alemana de su hermano, no da mucha credibilidad al asunto, pero deja abierta tal posibilidad pues él es hijo de distinta madre y nunca conoció a la de Alejandro, además, asegura que siempre hubo secretos y misterios alrededor de ese aspecto (y varios otros) en su familia. De cualquier forma la idea no suena tan descabellada si se tiene en cuenta algunos datos como el viaje a Alemania del músico siendo aún muy niño y los recuerdos de don Ismael, de su padre y su hermano intercambiando frases en alemán; pero todo eso entra en el terreno de la especulación. Los documentos son la fuente de información más confiable o por lo menos, la que tiene más posibilidades de verificación; así que mientras no surja una información creíble que diga lo contrario (cosa que resultaría aún más insólita que el apellido Boehringer) el nombre de "Alex Tovar" es Wolfano Alejandro Tobar García.
W.A- Tobar
Las extraordinarias capacidades musicales de Alejandro Tobar se han recogido en múltiples anécdotas que, unidas a la gran reserva con que el compositor mantenía su vida privada, rodean su figura con una atmósfera de leyenda y misterio.
Las noticias de la genialidad del músico se encuentran, como en todos los casos similares, desde su niñez. El mismo Tobar en charla con su colega Luis Miguel De Zulategi cuenta que a los tres años de edad ya leía de corrido y a los cinco solfeaba con soltura y estudiaba con dedicación el inglés y el francés. La primera anécdota de su precocidad musical tiene lugar cuando su padre, músico también, tomaba clases de armonía con don Guillermo Uribe Holguín; en alguna ocasión, le llegó la hora de ir a clase sin haber podido realizar un bajo que el maestro Uribe Holguín le había dejado de tarea. Alejandro le pidió el bajo a su padre y se lo realizó; al regreso de su clase don Ismael contó a su hijo que se había lucido en clase gracias al trabajo que le había realizado y que don Guillermo se lo había alabado frente a los otros alumnos.
La intención del padre de Alejandro de hacer que su hijo se convirtiera en un genio musical queda manifiesta en su nombre, pero las coincidencias entre las dos personalidades son mucho más interesantes que ese gesto de invocación. Por deseo de su padre, Alejandro empezó a tomar clases de violín en el Conservatorio Nacional bajo la tutela del mismo Uribe Holguín; durante una clase, don Guillermo le hizo una observación al pequeño Alejandro para que afinara su violín, el infante, con el desparpajo propio de los nueve años que tenía, le replicó que si escuchaba bien, el que debía afinar su violín era él. Nadie sabe cuál fue la reacción de don Guillermo al comprobar que su alumno tenía la razón, lo cierto es que algunas fechas más tarde Alejandro ofreció su primer concierto como solista con la Orquesta del Conservatorio en el Teatro Colón de Bogotá. El entusiasmo que causó el niño genio entre los asistentes fue tal que lo llevaron en hombros por la Calle Real, hoy carrera séptima.
Eduardo "Pico" Narváez, alumno de Tobar y muchos de sus colegas lo confirman como poseedor de un asombroso oído absoluto e interno y de una inigualable memoria auditiva. Cualquiera que lo haya conocido puede atestiguar cómo era capaz de identificar instantáneamente, cualquier nota emitida por cualquier instrumento musical, lo que le permitía corregir con precisión a sus compañeros de oficio incluso cuando estaban sonando varios instrumentos a la vez.
Don Ismael, hijo, recuerda que su padre y su hermano tocaron juntos durante algún tiempo en la orquesta de Anastasio Bolívar, una vez la orquesta debió alternar dos noches con otra que provenía de Estados Unidos; entre las piezas que la orquesta norteamericana tocó la primera noche, llamaron poderosamente la atención del joven Alejandro cuatro fox trot; a la noche siguiente, los músicos extranjeros quedaron boquiabiertos cuando escucharon interpretados con gran fidelidad los cuatro fox que ellos habían presentado la noche anterior, tocados por la orquesta de nacionales. Cuando terminó la intervención, los "gringos" pidieron a los colombianos que les mostraran los papeles con las partituras de lo que habían acabado de tocar, su asombro fue mayor cuando vieron en lápiz, la transcripción hecha de memoria y tras una única audición por el genial Alejandro.
Las referencias a su absoluto dominio de los instrumentos musicales tampoco dejan de ser asombrosas, se dice que tocaba flauta, clarinete, saxofón, trompeta, viola, guitarra, piano y hasta fagot; su humildad permitió incluso que en una audición para la radio en Medellín reemplazara al intérprete de las maracas, pero sin duda, su instrumento predilecto fue el violín; la anécdota que mejor ilustra su versatilidad con los instrumentos musicales tiene origen en el inquieto año de 1948; Alejandro Tobar, quien dirigía la orquesta del famoso Hotel Granada, en el centro de Bogotá, fue sorprendido por los violentos acontecimientos del 9 de abril; alarmado, salió de allí por la carrera séptima con rumbo al norte llevando un violín, un saxofón, un clarinete y una trompeta; unos policías sin reconocerlo lo detuvieron y le exigieron que explicara qué hacía con tantos instrumentos musicales, pensaban que en medio del caos el sospechoso sujeto había saqueado un almacén de instrumentos musicales, el maestro les explicó que todos los instrumentos le pertenecían pero los policías no convencidos con la respuesta le pidieron pruebas; el músico no tuvo más remedio que desenfundar sus instrumentos y tocar la Gata Golosa en cada uno de ellos; los policías avergonzados reconocieron su error y se ofrecieron a escoltarlo hasta su casa.
Para completar las semejanzas de W. A. Tobar con su colega austríaco, el colombiano perteneció a la Logia Masónica Tequendama en donde alcanzó el grado treinta y tres que, según los entendidos, es el más alto; sin embargo la obra musical de Tobar no evidencia influencias masónicas, lo que sí ocurre en la de Mozart.
Su genialidad en el campo de los sonidos se extiende hasta el terreno de la lingüística, "Alex" Tobar dominó el inglés, el francés, el alemán, el italiano, el ruso y el hebreo, algunos añaden a la lista el griego.
Un Músico Completo
Wolfano Alejandro Tobar García, hijo de Ismael Tobar, veterano de la Guerra de los Mil Días y de María García de quien no se sabe más que el nombre, nació el 24 de mayo de 1907 en Bogotá; a decir de don Ismael Tobar, hijo, y sus otros hermanos, su abuelo paterno fue Don Rafael Pombo, el célebre poeta, quien tuvo tres hijos naturales con María Inés Tobar.
El gusto del padre de "Alex" por la música fue decisivo para la temprana inclinación del infante por la música; después de haber cursado estudios de violín con Leopoldo Carreño y Guillermo Uribe Holguín en el Conservatorio Nacional, a la edad de diez años viajó a Alemania en donde continuó en la Escuela de Altos Estudios Musicales de Bonn, también participó como violinista en la Orquesta Sinfónica de Hamburgo.
En 1929 regresó a Colombia y empezó a tocar en la Jazz Band de Anastasio Bolívar; en 1931, con un cuarteto de cuerdas formado por el mismo Bolívar, Leopoldo Carreño y Gregorio Silva, interpretó música de cámara en vivo para un programa de la radiodifusora HCK de Bogotá.
En 1936 se unió a la Orquesta Colombiana del también compositor Efraín Orozco como arreglista, violinista y tocando cualquier instrumento que hiciera falta; vivió seis años en Argentina, viajó por toda Latinoamérica y Estados Unidos obteniendo gran reputación.
En el Teatro Colón de Buenos Aires la orquesta de Orozco estrenó Romanza de Amor, canción compuesta por Tobar especialmente para el cantante Carlos Julio Ramírez quien los acompañaba; este fue su primer gran éxito pero también su primer gran desengaño: Orozco se atribuyó la autoría de la canción y acusó a Tobar de haberla plagiado, por lo que fue encarcelado; los testimonios que favorecen a Tobar como el verdadero compositor son los más numerosos y los más autorizados, entre ellos está el de Berenice Chávez, la gran cantante colombiana que por esos días también vivía en Argentina y el del propio autor de la letra, el poeta payanés Carlos López Narváez. El propio Tobar, que perdió muchas composiciones dejando que otros se las atribuyeran pues su sensible personalidad era contraria a las polémicas y su pensamiento le decía que debía ser generoso con quienes no poseían ni de lejos sus capacidades musicales naturales confirmó, en sus últimos días y sin ningún interés mundano (que nunca había tenido), su propiedad sobre la música de la polémica canción.
Su regreso a Colombia alrededor de 1942, no fue muy feliz; su familia y especialmente su padre, que fue un gran compañero y consejero, notaron con tristeza muy disminuida la capacidad visual de su hijo; ellos culparon de la pérdida a las vicisitudes vividas en el país del sur, pero lo más probable es que fuera una de las primeras consecuencias de la silenciosa diabetes que con el tiempo y gracias a la desatención sería fatal.
Lo que estaba por venir era mucho más halagüeño, en 1945 "Alex" quien hacía algún tiempo formaba parte de los primeros violines de la Orquesta Sinfónica Nacional, puesto en el que duraría hasta 1950, se unió a la orquesta del inolvidable Lucho Bermúdez para la que realizó muchos arreglos y composiciones. Esta orquesta amenizó durante varios años las noches del tradicional Hotel Granada de Bogotá, en 1948 la orquesta del maestro Bermúdez se trasladó a Medellín para ser la agrupación de planta en el Hotel Nutibara y después en el Club Campestre de la capital antioqueña; "Alex", entonces, quedó encargado de la música del nombrado hotel bogotano y conformó la agrupación Alex Tobar y su Orquesta con la que marcaría toda una época de la música popular en Bogotá. Durante la velada de algún sábado posterior al nueve de abril, la orquesta de Alex Tobar estrenó, en el Hotel Granada el son paisa, Pachito Eché, un éxito instantáneo y sin precedentes en la música colombiana.
En 1946 participó como socio fundador en la creación SAYCO, Sociedad de Autores y Compositores de Colombia, junto con otros colegas suyos como Antonio Álvarez Lleras, José Benito Barros, Bernardo Romero Lozano y Lucho Bermúdez.
La segunda mitad de la década entre 1940 y 1950 fue casi sin duda la época más fecunda de Tobar como compositor, no sólo dio a conocer la famosa canción dedicada a Don Francisco Echeverri Duque "Pachito", gerente y mayor accionista del Hotel Granada, también durante este lapso compuso y estrenó varias de sus obras "serias" más significativas: Atardecer En Patiasao, Agua Sagrada, Hoy He Visto Unos Ojos y Poco a Poco, además inició con su orquesta, la participación en programas radiales emitidos por la radiodifusora bogotana Nueva Granada.
En 1949 integró un grupo de cámara formado por él mismo, Jaime Guillén, Gerhardt Rothstein y Frank Preuss en los violines, Gabriel Hernández en la viola y Miguel Uribe en el violonchelo, con el que realizó, desde los estudios de la Radio Nacional, una serie de transmisiones dominicales con programas de música de cámara.
En 1951 viajó a Medellín y conformó una orquesta contratada por un club social de la ciudad. Con la misma orquesta realizó programas para la emisora La Voz de Medellín de la Radio Cadena Nacional, pero las exigencias musicales del maestro "Alex" no resultaron comerciales para los empresarios radiales antioqueños por lo que su estadía en la tierra paisa sólo duró un año.
De vuelta en Bogotá, en 1952, entró como pianista y arreglista a la orquesta de Don Américo y sus Caribes organizada por el argentino Américo Belloto aprovechando la popularidad que había adquirido su nombre a través de los discos del sello Odeón, con esta orquesta Alejandro Tobar realizó frecuentes programas radiales para la emisora Nuevo Mundo (más tarde Caracol).
En 1955 empezó a dirigir la Orquesta Pielroja del Programa Pielroja presentado por la Compañía Colombiana de Tabaco, primera orquesta de televisión en Colombia. Tres años más tarde, su esposa, Blanca Margarita Mendoza León dio a luz a su hija Alejandra Patricia, en 1960 nació su otro hijo, David Elías.
En 1959 ingresó al grupo de segundos violines de la Orquesta Sinfónica de Colombia dirigida por Olav Roots. En 1962 fue promovido a los primeros violines en donde continuó tocando hasta 1974 cuando su enfermedad no lo permitió más.
El 21 de febrero de 1975 la orquesta de Lucho Bermúdez y otros amigos del maestro Tobar le ofrecieron una serenata en la puerta de la habitación 345 de la Clínica de la Caja Nacional de Previsión, el músico emocionado gritó con las pocas fuerzas que pudo reunir: "¡Viva Colombia, vivan los músicos colombianos!", después de eso su apariencia mejoró notoriamente, pero a los dos días, a las once de la mañana, murió por un derrame pleural causado por la diabetes que probablemente lo acompañó durante la mayor parte de su vida.
 
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