Bernardo Gutiérrez

Autor

Caldas - Manizales

(1905-1982)

Por: Álvaro Pareja Castro y Martha Cecilia Valencia Álvarez

Nació en Manizales, Caldas el 1 de agosto de 1905. Hijo de Julio Gutiérrez Salazar y Hercilia Hernández Aldana. Los estudios primarios y secundarios los cursó en su ciudad natal. Desde muy joven se destacó como humanista, poeta-periodista y político. Fundó y dirigió varias publicaciones: la revista literaria “El Porvenir” (1929) y los periódicos “La Fragua” y “El Siglo”, semanarios liberales de ideas revolucionarias, editados en su propia imprenta. Por insinuación de la curia y la intervención del gobierno conservador de la época fueron censurados y por ellos  llevado a la cárcel.

Carente de recursos económicos se trasladó en 1930 a la ciudad de Armenia en pos de  trabajo en el oficio industrial del arte tipográfico y el periodismo. Ya radicado en el Quindío, se le nombró rector del Colegio Municipal de Circasia en 1930, cargo al que renunció por las presiones de los sostenedores del dogma eclesiástico y el orden político intolerante del régimen imperante. Años después vende su imprenta y abandona su labor periodística para seguir haciendo política, escenario en el que libró campañas en provecho de la democracia y la defensa de los ciudadanos y contra el gamonalato de Carlos Barrera Uribe, el clero y el caudillismo de Gilberto Alzate Avendaño. Más tarde asume la dirección del liberalismo de izquierda y es elegido concejal de Armenia durante 24 años (1937-1961) y de los municipios de Génova, Circasia y Salento. Su militancia lo llevó a la Asamblea del Departamento del viejo Caldas en distintos periodos entre 1942 y 1966. Posteriormente adhiere al Gaitanismo y al Movimiento Revolucionario Liberal RML. Ocupando asiento en el Parlamento colombiano como representante a la Cámara, pronuncio en 1964, un entusiasta discurso defendiendo la creación del Departamento del Quindío que clausuró con aquella famosa frase que debiera ser esculpida en su memoria, según las palabras leídas por el poeta montenegrino, Guillermo Sepúlveda en sus exequias: “Yo soy natural de Manizales, pero hijo legítimo del Quindío”. En Armenia nacieron sus 10 hijos. Del primer matrimonio con Deyanira Montoya viven Aparicio, Bernardo y Hercilia. Esta última es hoy la única heredera de la obra inspirada por su padre.

Desde joven hasta su madurez fue por excelencia un poeta de estilo raizal, romántico, enamorado, romancero del paisaje y de los amores encendidos, que enredados en el pentagrama y convertidos en bambucos, pasillos y valses, le permiten cantarle a todo: al amor, a sus gentes y  a su Armenia de la que exalta “es  música de mis versos…en profusión de milagro”. Cerca de 50 obras suyas musicalizadas por los Hermanos Moncada (Evelio, Héctor y Melva), José Ramírez Trujillo, Bernardo Arcila, Ernesto Riveros, José Macías, Sedy Cano y Enrique Figueroa, dibujan los mil rostros de esta parcela de los Andes colombianos, todas ellas en la recreación de fecundos compositores alcanzando desde comienzos de los años cincuenta del siglo pasado hasta hoy, un inmenso grado de popularidad nacional e internacional, entre las cuales se destacan las de los Hermanos Moncada. De Evelio: Hágame un tiple maestro, Bambuco de la montaña, Bodas de plata, Campesina quindiana, Candelario Clavijo o Candelario llanero, Canta guitarra, Chiquita, Desolación, El estanciero, El músico, Estampa, Guayabita, Ingenuidad, Las escogedoras, Muchacha cartagenera, Paisanita, Receta de amor, Salamineña, Tiple viejo, Tus ojos y Ventanita. De Melva: Mi corazón es de paja, Las golondrinas y Ojitos azules y de Héctor: Manizaleña querida y Viejita no serás. De José Ramírez Trujillo: Amor de colono y Escúchame Señor.  De Bernardo Arcila: Salamineño, Corazón de piedra, La barrendera, La hormiguita del amor, La nigua, Las chapoleras, Las mulas de Eleázar Arias y Ole Sinforiana. De Ernesto Riveros: El carriel, Chinita vamos al río, El herrero, Armenia o el Milagro de mi tierra, He vuelto a buscarla, Las garzas y No cierres niña los ojos. Con José Macías: Evangelista Agudelo. De Sedy Cano: Ha nacido un amor, María Mercedes, Plegaria, Negrita mía y Súplica. De Enrique Figueroa: La quiero porque la quiero.

En vida, la Gobernación del Quindío, lo condecoró con la medalla al Mérito Artístico “Maestro Rafael Moncada” (1973). En el mismo orden le rindieron homenaje la Alcaldía de Armenia y la Casa de la Cultura de Calarcá. El Concejo de Armenia aprobó por unanimidad una proposición sugiriéndole al Dr. Efrén Tovar Martínez, en su momento alcalde de la ciudad, la adquisición de los derechos autorales, catalogados de interés público y acervo cultural del municipio. Igualmente disfrutó los premios obtenidos con sus versos musicalizados: “Hágame un tiple maestro”,  I Concurso Folclórico realizado en la IV Feria de Manizales (1958); “El músico” y  “El estanciero”, II Festival de la Canción Colombiana de Villavicencio (1964); “La nigua”, IX Festival Nacional Mono Núñez (1983); “Candelario llanero”, “He vuelto a buscarla”, “El carriel” y “Receta de amor”, II, III y IV Concurso Nacional de Duetos, Armenia (1981-1984); “El milagro de mi tierra”, VI Festival Nacional Mono Núñez (1990).

El Centro de Documentación e Investigación Musical de  la Hoya del Quindío no solo publicó todos sus poemas en el primer volumen del  “Cancionero Mayor del Quindío” sino que cuenta con un completo archivo vertical (partituras, correspondencia, recortes de prensa, fotografías, programas de mano, biografías), al que se suma una extensa discografía grabada en sellos nacionales como Fuentes, Sonolux, Codiscos , Colmúsica, Preludio, Impacto, Funmúsica, Rubem´s, Velvet (Venezuela) y Montilla (España), entre otros, interpretada por solistas y agrupaciones diversas. De este inmenso acopio, se recuerdan los duetos: Canto Rodao, Marinelli, Sombra y Luz, Estirpe y Canción, Hugo y Gilberto, Los Quechuas, Silva y Villalba, Germán y Leonel, Hermanos Moncada, Hermanos Riveros, Años Veinte, Emeterio y Felipe, Vivir Cantando, Primavera, Voces y Cuerdas, Zabala y Barrera, Otero y Rengifo, Los Estudiantes, Otero y Roldán, Espinosa y Bedoya, Ríos y Macías, Carmenza y Gloria, Ramírez y Arcila, Café Libre, Cantares del Quindío, Los Giraldinos, Hermanos Martínez, Luciano y Concholón, Ocampo y Oquendo, Hermanos Calero, Semillas, Remembranzas, Silvia y Guillermo, Acosta y Echeverri, Dueto de Antaño y Cano y Arcila. Solistas: Héctor Moncada, Aureliano Hernández, Víctor Hugo Ayala, Clara Inés Iglesias, Kirlianit Cortés, Beatriz Arellano, Gerardo Arellano, Francisco Zapata, Antonio Patiño, Julio León Betancourt, Carolina Torres, Héctor Cabrera, Hernando Muñoz y José Macías. Grupos: Monterrey, Luis A. Ramírez, Los Celestes, Septófono, Nueva Gente, Caminos, Grupo de Hugo Moncada, Nostalgia, Los Trovadores de Colombia, Los Sureños Show de Colombia, Los Arrieros y la Estudiantina Boyacá. Bandas: Sinfónica del Quindío y Juvenil de Salamina. Tríos: Huellas de Antioquia, Joyel, Hermanos Moncada, Pentagrama, Los Cafeteros y Caldas. Coros: Adecol del Quindío, Discantus, Ciudad Milagro y Los Trovadores de Colombia.

Al autor Bernardo Gutiérrez H., lo describen sus biógrafos como un hombre de poca estatura, moreno, de pelo endrino y estirpe campesina integral, que lo convirtió en un acaudalado hacendado. Muere a los 77 años en Armenia el 3 de marzo de 1982 y es sepultado a los acordes de la Banda Sinfónica del Quindío, los Coros Adecol y acompañado en sus honras fúnebres por delegados de varias regiones. Durante los últimos años había quedado prácticamente reducido a su lecho debido a quebrantos de salud y a su ceguera y sordera parcial.

 
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