Rodrigo Silva: El Inmortal

El sueño del aventurero

Por: Carlos Orlando Pardo

 

 A Rodrigo Silva lo hemos llevado siempre con alegría en un lugar predilecto de nuestro corazón. No se trata sólo del artista extraordinario que es, sino del portentoso ser humano que he podido compartir a lo largo de varias décadas. Con él la vida es una fiesta en jornada continua así sea para lamentarnos de lo malo que ocurra. Por eso, nada mejor premio para cualquier hora que su compañía.

 

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El Cantar de Un Poeta

Por: Yohana Castillo Martínez

 

La lluvia, la oscuridad apenas disuelta en el resplandor de una vela, la soledad y la humareda de un cigarrillo, son las compañeras de inspiración para un hombre que, con su voz e ingenio, ha entregado a la música colombiana inolvidables composiciones durante más de cuatro décadas. Con la sonoridad propia de las palabras, Rodrigo Silva hace música, “Si cuando las recito no me suena a poema, no van” dice para referirse a sus canciones..

 

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Por: María Alejandra Caviedes Polanía

 

Acunado por el colosal río Grande de la Magdalena, aquel 14 de noviembre de 1944, nació en Neiva un niño querido y entusiasta que, sin saber cuál sería su futuro, se convertiría en todo un “aventurero”: un hombre con legado inmortal y uno de los máximos exponentes de la música tradicional colombiana. Hijo de padres del Tolima Grande, hermano menor de cinco mujeres y cinco hombres, todos amantes del arte y, en especial, de la música, este pequeño creció entre hermosos paisajes en Manila, la hacienda de sus tíos Miguel y Pilar, en el municipio de Garzón, Huila.

 

Desde los cuatro años y ante sus sueños de ser cantante y músico, su tío le regala una guitarra para que aprendiese a tocar las canciones de Pedro Infante; desde entonces se enamoró de los aires musicales. Creció sin la figura de su padre, a quien no conoció, Don Luis Silva Gamboa, quien falleció cuando el pequeño Rodrigo Silva tenía tan sólo un año y dos meses de vida.

 

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Sobre la intimidad de los conciertos dialogados y tertulias en festivales de música colombiana.

 

Por: Horacio Millán Pelayo

 

Los festivales y concursos brindan espacios formales de participación a los artistas, para exponer su disciplinado trabajo, hecho con el corazón y por el que se ponen en competencia y en consideración de exigentes públicos y conocedores jurados, pero no serían lo mismo si no existieran espacios informales de entrañable compartir donde se lleva la música al plano más humano y donde se palpita el deseo irrefrenable de querer que las horas se eternicen; que las noches no se acaben. Ver Artículo >++

La Rumba Criolla

Treinta y dos referencias de la música colombiana sobre Violencia y Conflicto Histórico

Por Horacio Millán Pelayo

 

“Lo poco que cuesta un tiple y lo bonito que suena; lo mucho que cuesta un rifle y lo tan jeroz que truena”.

Jorge Velosa.

 

La música funciona como una radiografía del sentir social, un grito de esperanza y a veces de desespero; como todas las músicas, se le compone al amor, a las vivencias cotidianas del ser humano en sus contextos particulares. La violencia que por años ha vivido la patria no es ajena al registro sonoro y constituye en sí un aporte a la historia como narración del sentir cotidiano, de las frustraciones y expresiones del impacto en lo social en el ser individual, la familia y el modo de vida.

 

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